Propiocepción

Establecer dirección descendente

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¿Qué es la propiocepción? 

La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

La propiocepción permite a las personas controlar los movimientos de las extremidades sin mirar directamente a ellas. Por ejemplo, al conducir, podemos mirar hacia el frente y, a la vez, realizar movimientos con las manos y presionar los pedales con los pies con la presión justa para mantener la velocidad.

Como todos los procesos fisiológicos, la propiocepción puede verse desmejorada por enfermedades o por no practicarla. Los pacientes que sufren una ACV tienden a tener dificultades con la coordinación y el equilibrio. Este tipo de pacientes están predispuestos a caídas o lesiones que pueden agravar su problema.

Los fisioterapeutas pueden realizar terapias para tratar pacientes con este y otro tipo de patologías en las que se ven afectadas el sistema musculoesquelético o neuropático para ayudar a ganar un mayor sentido de posición.

Este tipo de terapias normalmente consiste en entrenamientos de trabajo en superficies irregulares para poder equilibrar las articulaciones. Aunque este tipo de ejercicios son bastante exigentes, los pacientes notan mejoría funcional al cabo de muy poco tiempo.